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Las clases de Niza, explicadas sin ser abogado

Es el concepto que explica casi todo lo que parece contradictorio en el mundo de las marcas, empezando por que su nombre pueda estar registrado y libre a la vez.

Una marca no se registra «a secas»: se registra para algo. Ese algo se describe mediante un sistema internacional de cuarenta y cinco categorías —la Clasificación de Niza—, treinta y cuatro para productos y once para servicios. La protección que obtiene se limita a lo que ha pedido.

De ahí sale la respuesta a la pregunta que todo el mundo hace: sí, su nombre puede estar registrado por otro y seguir estando disponible para usted, si la actividad es distinta. Y al revés: puede estar libre como palabra y cerrado para su negocio, si alguien lo tiene justo en su clase.

Las que más aparecen

ClaseQué cubreQuién la necesita
9Software descargable, aplicaciones, aparatos científicosCualquiera con una app o un producto digital
16Papel, productos de imprenta, papeleríaEditoriales, papelerías, quien venda impresos
25Prendas de vestir, calzado, sombrereríaModa, y también quien haga merchandising
35Publicidad, gestión de negocios, venta al por menorCasi todo el comercio y toda la consultoría
41Formación, entretenimiento, publicaciónEscuelas, academias, medios
42Servicios tecnológicos, desarrollo de software, diseñoEstudios de diseño, desarrolladoras, SaaS
43Restauración y hospedajeBares, restaurantes, hoteles
44Servicios médicos, veterinarios, de bellezaClínicas, centros de estética
45Servicios jurídicos y de seguridadDespachos, consultoras de cumplimiento

Los dos errores caros

Pedir de menos. Registrar solo la clase de lo que vende hoy y no la de lo que vende en dos años. Ampliar después significa una solicitud nueva, con su tasa y su fecha: y la fecha es lo que decide quién tiene prioridad.

Pedir de más. Registrar diez clases «por si acaso» cuesta dinero en cada una y, además, una marca que no se usa en una clase durante cinco años puede caducar en ella a instancia de un tercero. Las clases de adorno no protegen: caducan.

Cómo se eligen bien

Describiendo con precisión lo que vende y lo que va a vender, y traduciendo eso a clases con la redacción oficial. No es una tarea creativa: es una tarea de clasificación, y se hace mirando la lista de Niza vigente. Lo que sí es criterio profesional —y conviene encargar— es decidir hasta dónde extender la protección y cómo redactar el listado de productos y servicios, porque de esa redacción depende que la marca aguante una oposición.

Información general basada en normas y tasas públicas, con la fuente y la fecha. No es asesoramiento jurídico ni una opinión de registrabilidad: para eso hace falta un abogado o un agente de la propiedad industrial.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas clases debo registrar?
Las de lo que vende y las de lo que vende de forma realista a corto plazo. Registrar de más cuesta dinero y expone a caducidad por falta de uso; registrar de menos deja hueco.
¿Dos empresas pueden tener la misma marca?
Sí, si están en clases distintas y no hay riesgo de confusión entre sus productos o servicios. Es lo habitual: hay muchas marcas idénticas conviviendo en sectores que no se tocan.
¿Puedo añadir clases después?
No a una solicitud ya presentada: hay que presentar una nueva, con su tasa y su propia fecha de prioridad.

Compruebe su nombre antes de decidir

El informe reúne en un documento lo que este artículo explica: dominios, marcas en unas setenta oficinas, vecindario fonético y lectura en cinco idiomas, con la fuente y la hora de cada dato.

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